El loco
El loco A nivel nacional, Carlos Kikuchi —mano derecha en el armado— manejaba las negociaciones con una lógica empresarial: cada provincia era un mercado, y cada candidatura una transacción. Incluso llegó a admitir en reuniones: “Los lugares los van a ocupar los que pongan más plata”. Los expedientes electorales presentados ante la Justicia muestran inconsistencias y contrataciones trianguladas. Se alquilaron espacios con empresas sin empleados, se facturaron servicios con rubros sin relación con la política. Todo financiado con fondos públicos.
Lo que se presentaba como el fin de los privilegios fue, en realidad, un sofisticado esquema de recaudación, oportunismo y mercantilización total de la política.
Desde sus primeras apariciones televisivas, Milei supo seducir a los medios con su estilo explosivo, sus frases provocadoras y su look desbordado. Era rating asegurado. Lo invitaban, lo recortaban, lo viralizaban. A medida que crecía en popularidad, también crecía su red de vínculos con empresarios, medios y figuras del poder económico. Lo que parecía una irrupción antisistema, fue en realidad el resultado de una estrategia orquestada desde los centros de influencia que buscaban un nuevo peón político para cuidar sus intereses.
