El loco
El loco Los jóvenes que se sumaron a La Libertad Avanza lo hicieron con una fe casi religiosa en las “ideas de la libertad”. Muchos pusieron tiempo, esfuerzo y dinero de sus bolsillos, motivados por un discurso que prometía erradicar la corrupción, combatir a “la casta” y cambiar las reglas del juego. En los barrios, en las redes, en los trenes, se convirtieron en voceros de un sueño político nuevo. Pero todo cambió luego de las elecciones legislativas de 2021. La purga fue brutal. Militantes fundadores, referentes locales, líderes juveniles: todos comenzaron a ser desplazados, excluidos o directamente echados.
La orden venía desde arriba. La hermana de Milei, Karina, se apoyaba en cartas de tarot para determinar quién era “traidor” y quién no. Carlos Kikuchi ejecutaba la limpieza con precisión quirúrgica. El mensaje era claro: no había lugar para quienes no obedecieran sin cuestionar. La libertad era solo un eslogan. En su lugar, fueron colocadas personas sin convicciones ideológicas pero con billetera o con contactos políticos. Se trató de una estafa emocional a los seguidores más fieles, que pasaron de ser héroes de la revolución liberal a estorbos incómodos.
