El loco
El loco La historia se repitió en todas las provincias: dirigentes históricos fueron desplazados por personajes vinculados al peronismo, al narcotráfico o a estructuras polÃticas tradicionales. La traición fue doble: a la causa libertaria y a quienes la hicieron posible. Milei, que hablaba de principios, terminaba construyendo poder con traiciones, amenazas y pactos oscuros.
La revolución liberal tenÃa precio. Literal. Los lugares en las listas de La Libertad Avanza se vendieron al mejor postor. Un cargo legislativo en la Ciudad de Buenos Aires costó hasta 500 mil dólares. No se trató de un rumor: fue parte estructural del armado polÃtico del espacio. Los puestos no se definieron por méritos, militancia ni trayectoria, sino por dinero. El que pagaba, entraba. El que no, quedaba afuera. La polÃtica como negocio, disfrazada de cruzada moral.
Algunos candidatos compraron sus lugares directamente. Otros lo hicieron a través de sellos partidarios que Milei necesitaba para presentarse. Fue el caso del partido Unite o del MID, que a cambio de permitir el uso legal de sus estructuras, exigieron cargos a cambio. Asà se abrió una puerta para que empresarios, punteros, personajes sin historia ni afinidad ideológica, ocuparan espacios clave. Mientras tanto, los militantes auténticos eran expulsados o desplazados.
