Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Fray Miguel estaba perdido... iba a caer irremisiblemente en poder de sus perseguidores.
Sintió que le asÃan de un brazo, al mismo tiempo que una voz gritaba casi en su oÃdo:
—¡Vamos, arriba, perezoso!
Estonces abrió los ojos.
* * *En su presencia estaban el alcalde Santillán, un escribano y dos ministriles.
Aquello no le produjo la más ligera emoción.
—¡Ya sé a lo que vienen!-pensó—. A leerme la sentencia; pero no me ahorcarán hasta mañana... la noche es mÃa, y la noche me dará la libertad.
Pero cuando el alcalde dijo: «Preparaos a seguirnos», sintió una cosa en el corazón, como si se le desprendiese del pecho.
—¡Que os siga! —exclamó, creyendo haber oÃdo mal.
—SÃ-contestó el alcalde.
—¿A dónde?
—A Madrid.
El fraile tuvo que apoyarse en una mesa para no caer.
AllÃ, a los dos pasos, el hierro,de la reja cortado, la escalera preparada, todo dispuesto para escapar...
Y de repente, el alcalde decÃa: «Renuncia a tu libertad, a tu vida, y sÃgueme».