Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Sabido es que, cuando tuvo lugar el descubrimiento del Nuevo Mundo, gracias al genio poderoso del ilustre genovés Cristóbal Colón, que adivinó que más allá de las «nebulosas brumas de un mar desconocido extendÃase un vasto continente, despertóse por entonces en las imaginaciones más o menos calenturientas el deseo de emigrar a aquellos paÃses.
Los portugueses,— los italianos, y sobre todo, los españoles emigraron en considerable número hacia aquellas regiones desconocidas, suponiendo hallar en ellas medio de saciar su sed de oro los ambiciosos, y multitud de caballerescas aventuras aquella juventud que suspiraba por lo anormal y lo fantástico.
—Sin embargo, ¡ cuán profundamente se engañaban los unos y los otros!
Aquellos expedicionarios se hallaron con que el oro ocultábase en las entrañas de la tierra, y los amigos de aventuras encontráronse con tribus sumidas en la más completa ignorancia u hordas de salvajes que les disputaban el paso por los bosques con un valor y una energÃa que jamás pudieron suponer los españoles.
