Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Un instante después la casa de don Diego hallábase llena de gente.
Dos disparos hechos a una hora bastante avanzada de la noche, y en una localidad que hallábase siempre amenazada de las invasiones de las tribus, era más que suficiente para que todos los colonos abandonasen sus tranquilos hogares, disponiéndose a rechazar el asalto de sus salvajes enemigos.
Abriéronse súbitamente todas las puertas, apareciendo en ellas hombres armados con escopetas y pistolas.
Luego preguntáronse los unos a los otros lo que Pasaba, viendo que el campo permanecía en reposo y, por último, dirigiéronse hacia la morada de don Diego, que era en la que advertíase gran movimiento. Inútil es decir que una de las personas que antes llegó a la vivienda del hidalgo Medina fué don Juan de Pizarroso.
Era éste un joven de unos veintiocho años.
Sus cabellos eran rubios,
Sus ojos azules.
Poseía una blancura que hubiera envidiado una mujer.
En una palabra, sus facciones eran demasiado delicadas para pertenecer a un hombre.
