Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —SÃ-respondió resueltamente Roberto—; me exigÃsteis que adquiriese tÃtulos nobiliarios, y el monarca ha tenido a bien nombrarme virrey de las colonias de, Cibao.
—¿A vos?
—He aquà la regia cédula. También me exigisteis oro, y poseo mucho más del que extrajisteis de las minas en los veinte años que lleváis establecido aquà —Pero falta lo principal.
—Sé lo que vais a decirme. La tercera condición era relevaros del compromiso que tenÃais adquirido con don Juan.
—Es cierto.
—Hace un instante que he tenido un duelo con ese joven, y...
—Proseguid.
—Mi buena estrella no me abandonó, y don Juan cavó muerto a mis pies. De manera que no imagino que después de muerto os exija el cumplimiento de su palabra.
Laura, que habÃa oÃdo estas últimas frases, exclamó, alargando su mano a Roberto:
—SÃ, amado mÃo; mi padre es esclavo de su palabra, y no puede negarse a que sea tu esposa.
Con efecto, el hidalgo Medina tuvo que ceder.
Al dÃa siguiente, en vez de celebrarse la boda de ' Laura con don Juan, la joven fué conducida al altar por Roberto.