Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Inútil es decir la alegrÃa que experimentó Mauricio al abrazar a su hermano, cuyo paradero ignoraba, como nuestros lectores saben.
No fué menor la que recibió Juan; pero la verdadera sorpresa de éste fué cuando supo por Mauricio que en aquella casa encontrábanse también la hija de don Pedro Medrano y Teresa.
El no ignoraba que se hallaba LucÃa en casa de una parienta en la corte; pero no pudo imaginarse que fuera en la misma casa donde residÃa Mauricio.
La joven se esforzó por demostrar a Juan su afecto.
De este modo trataba de indemnizarle de las acusaciones que en otros tiempos le habÃa hecho.
Al siguiente dÃa por la tarde, Roberto fué a la casa del doctor Santibáñez.
Este hallábase muy contento.
—Amigo mÃo-dijo—, tengo que daros una satisfactoria noticia.
—¿Qué ocurre?
—Esta mañana he estado hablando con el rey del asunto que mé recomendásteis.
—¿Qué os ha contestado?
—Me ha prometido solemnemente conceder su perdón a Juan Sinmiedo.
Con efecto, dos dÃas después el monarca envió a Santibáñez el perdón para el hermano de Mauricio, concediéndole que ingresara en la armada real.