Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Teresa, apenas encontró una ocasión oportuna para salir de la estancia de doña Beatriz sin que ésta lo advirtiera, aprovechóse de ella, dirigiéndose en seguida al aposento de LucÃa, y refirió a la joven cuanto habÃa escuchado oculta en la estancia de doña Beatriz.
* * *Al siguiente dÃa, la hija de don Pedro Medrano apenas vió a Teresa.
La joven hallábase inquietÃsima.
El hidalgo Montiño le inspiraba el espanto más profundo.
Este fué puntual a la cita.
Eran las tres de la tarde cuando hacÃase anunciar a doña Beatriz por una de sus doncellas.
—Que pase-respondió la madre de don Luis.
El monje penetraba en el aposento un momento después.
—Y bien, padre-preguntó la dama—, ¿ traéis el documento en que mi hermano polÃtico renuncia para siempre al condado?
—SÃ, señora.
—Tomad, pues, la cantidad que don Rodrigo reclama.
—Señora, mil gracias. Dios premie vuestra caridad.
—Os ruego que procuréis con vuestros santos consejos iluminar la extraviada razón de don Rodrigo.
