Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Hallábanse muy expuestos a dormirse, en cuyo caso era indispensable picar los palos.
El capitán inglés echaba espuma por la boca.
No era menor la cólera que Juan Roberto experimentaba.
Calabrote, que hacÃa algunos momentos sentÃase asaltado de una idea, dejó la caña del timón en manos de un experto marinero, y subió al puente. Juan Roberto fijó sus ojos en el viejo marino.
—¡Pardiez!— exclamó luego; —¿has visto una insistencia mayor que la de esa galera inglesa? Cualquiera dirÃa que nos guarda algún antiguo resentimiento.
—Precisamente, capitán, vengo a hablaros de esto.
—¿Luego no dudas tampoco que esa obstinación va siendo muy extraña?
—No sólo no lo dudo, sino que estoy firmamento convencido de que vuestras sospechas son fundadisimas?
—¿Habrán confundido nuestro bergantÃn con otro?
—No.
—Entonces, ¿qué crees?
—De más os consta que el Rayo; antes de ser capitaneado por vos, pertenecÃa al hidalgo Montiño.
—Prosigue
—Y hace un instante, buscando una explicación a la extraña conducta que con nosotros observa esa embarcación...