Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Durante el trayecto que mediaba entre la playa y el sitio donde hallábase el Rayo, Juan Roberto y Calabrote permanecieron silenciosos.
Cuando llegaron junto al bergantÃn dos marineros que se hallaban en la amura de babor echaron la escala.
El capitán y el viejo Calabrote subieron por ella.
—Izar el esquife — ordenó el primero; —y tan pronto como esté enganchado en los garfios, largar el aparejo. Es preciso que hallamos perdido la costa antes que brille el sol.
Todas aquellas disposiciones fueron ejecutadas can una prontitud extraordinaria.
El bote fué colocado en la parte de la popa, y el Rayo se deslizó mansamente por entre las ondas, que besaban su casco entre cadenciosos murmullos.
Juan Roberto subió al puente.
Calabrote le acompañó.
—Es necesario que nos alejemos de estos mares-dijo el capitán-pues sufrimos la persecución de Montiño y de la galera inglesa. Poco me importarÃa encontrar a uno u otro; pero si llegan a reunirse es imposible que luchemos con esos dos boques, pues ambos tienen excelentes condiciones apara el combate.
—¿Y hacia dónde vamos a dirigirnos, capitán?
—Hacia el Norte.
