Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo No era la galera Ricardo la que había salido menos deteriorada.
El choque que sufrió contra el bergantín y las andanadas de hierro que había recibido, causáronle grandes averías que reclamaban una inmediata reparación.
Mantúvose a la capa durante el huracán, y cuando éste fué menos fuerte, John Leilán se dispuso a seguir su derrotero.
—Echad los muertos al agua-dijo el capitán inglés con acento tétrico.
Calabrote, que no había perdido el conocimiento a pesar de la herida que recibió en una pierna, y de hallarse completamente magullado por el golpe que sufrió al caer desde el trinquete de su buque a la cubierta de la galera enemiga, consideró que habían llegado sus últimos momentos.
—Estos bárbaros cumplirán al pie de la letra la orden que acaba de darles el capitán-se dijo el marañero—; y si me arrojan al agua, me es completamente imposible nadar, pues tengo una pierna herida. Además, aun suponiendo que hiciese un esfuerzo, el Rayo debe hallarse muy lejos, y si los enemigos vieran que trataba de huir, me darían inmediatamente la muerte.
Calabrote quedó pensativo.
La situación era desesperada.
