Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo John Leilán dirigió una mirada de odio al hidalgo.
—Todo lo sé, Montiño-le dijo después aproximándose—, y por eso os he
tendido este lazo, en el que caÃsteis incautamente, a pesar de vuestra mucha malicia.
El hidalgo hizo un esfuerzo para dominar la turbación que sentÃa, y levantando la frente dijo:
—No comprendo, capitán, cuáles son los móviles que os han inducido a hacerme vuestro prisionero.
—¿No los comprendéis?
—Os aseguro que no.
—Tenéis la cualidad que acompaña a casi todos los criminales: sois cÃnico.
—¡ Caballero!
—Basta, hidalgo Montiño; cuando os llamo con vuestro verdadero nombre, ya podéis suponer que os conozco perfectamente.
—Por lo mismo que me dais ese nombre, es por lo que creo que os halláis en un lamentable error.
—¿ Luego vais a seguir sosteniendo que sois don Andrés del Pazo, el padre de los pobres de la villa de i Castro?
—¿ No he de sostenerlo? Esto es cosa que se puede demostrar. Vayamos a ese puerto y veréis cómo todos me conocen.
