Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Don Rodrigo se detuvo un instante en el umbral.
Luego avanzó lentamente hasta el sitio en que se hallaban la condesa y las dos jóvenes.
—¿Qué sucede, señora?-la preguntó con fingido interés.
—¿Acaso no tenéis noticias de lo que ocurre?-interrogó doña Beatriz, enjugándose los ojos con un blanco lenzuelo.
—Yo no, señora. Casualmente he pasado por delante de esta casa, y quise subir con el solo objeto de saludaros.
—Sabed que han asesinado al joven que estaba.
—¿A qué joven?
—Al que yo tenÃa por mi hijo.
—¿ Luego os habéis convencido de que mis advertencias eran sinceras, y que ese aventurero no era don LuÃs?
—Acaban de entregarme una carta suya.
Don Rodrigo palideció.
Hizo, sin embargo, un esfuerzo para dominarse.
—¿ Y qué os dice en esa carta?
—Me asegura que no es mi hijo; cosa que no pongo en duda, pues hace tiempo que el corazón me lo advertÃa de una manera extraña.
—¿ Y qué más os dice?
