Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Ya al abrigo de los fueros y de la augusta magistratura del justicia mayor de Aragón, Antonio Pérez se sintió haber despertado de una dolorosa pesadilla.
Don Jorge Blasco, el tío Roque y los demás caballeros de Calatayud se despidieron del antiguo privado del rey de Castilla, después de haber dado cuenta a los nobles personajes más ilustres de Zaragoza de lo sucedido en aquella ciudad, que mereció el aplauso de todos, y regresaron a sus pacíficos hogares contentos y satisfechos de haber cumplido como buenos con su deber.
Antes que ellos había partido de la invicta ciudad reina del Ebro un emisario secreto que llevaba a Felipe II relación circunstanciada de los sucesos que habían puesto a Pérez a cubierto de la justicia real; relación aderezada con intencionados comentarios y sombríos colores, y, con nota de la decidida actitud en que la opinión de los aragoneses se había colocado respecto del proceso de Pérez.
Ya sabemos, por las indicaciones hechas por el buen clérigo mosén Lucas en el capítulo anterior, que} por Zaragoza andaba un señor marqués de Almenara como delegado especial y especie de plenipotenciario de Felipe II.
