Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo AsÃ, que no bien hubieron el marqués de Almenara y el fiscal presentado ante el tribunal del justiciazgo la acusación ordenada por el rey y sus consejeros, de que hecho merito queda en el capÃtulo anterior, Gil de Mesa corrió a comunicar tan desagradable nueva a Antonio Pérez
Este, aunque todo lo temÃa de su implacable y poderoso Enemigo sorprendióse no poco con la noticia.
—Ah Gil-exclamó tristemente. Bien os lo decÃa yo: esta endemoniada salud mÃa y estos dolores, reliquias infaustas de mi larga prisión y de aquellos horribles tormentos que me aplicaron por mano del verdugo son los que nos han traÃdo a tal situación.
—Es verdad.
—Sin tan inevitables causas no me hubieran tenido tan maltrecho y dolorido, mejor que detenernos en Calatayud y acogernos a los privilegios de esta nuestra amada patria, hubiera sido proseguir la fuga por barrancos, vericuetos y a monte traviesa, hasta dar con nuestras personas en Francia. Muchas penalidades habrÃanos costado tan largo viaje tanto más difÃcil cuanto más secretamente hubiésemos tenido que hacerlo; pero, entrados en territorio francés, estarÃamos ya a salvo para siempre.