Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Antonio PĂ©rez, como habĂa dicho fray Diego de Chaves, se hallaba postrado en el lecho. Aunque el dĂa anterior pudo hacer un esfuerzo y levantarse a fin de no afligir a su esposa y a sus hijos, no le fuĂ© posible veri I ficar lo mismo aquel dĂa.
Al ver a su familia, una dolorosa sonrisa se dibujĂł en los labios del enfermo.
—¿Cumpliste mi encargo, Juana?-preguntó a su esposa,
—SĂ, Antonio; las cartas del rey ya obran en poder de tu amigo EnrĂquez, quien me ha prometido que hoy vendrá a verte, aunque tenga que vencer obstáculos para conseguirlo.
—No los encontrará. SĂ© que han de permitirle la entrada, como a todos aquellos amigos que vengan a visitarme. Don Alvaro GarcĂa de Toledo me lo ha manifestado esta mañana, pues creo ha recibido una carta del rey.
—En ese caso, EnrĂquez no debe tardar.
Con efecto, doña Juana no se equivocó.
Algunos momentos despuĂ©s presentĂłse en la estáncia uno de los criados de PĂ©rez, que desde la noche siguiente de su prisiĂłn hallábase en la alcaidĂa a las Ăłrdenes de su señor.
Antonio Pérez se incorporó en el lecho.
—¿Qué ocurre, Carp�
