Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Ya ven vuesas señorÃas que el decreto del supremo Consejo de la Inquisición es terminante y ejecutivo; no admite dilación.
Esto decÃa el inquisidor de Aragón, Molina do Medrano, á sus colegas el licenciado Hartado de Mendoza y el doctor Morejón, con quienes se hallaba en consejo en el palacio castillo de la AljaferÃa, de Zaragoza, el dÃa 23 de Mayo de 1591.
—Razón tiene vueseñorÃa, aparte de que á nos otros sólo nos toca obedecer y cumplir, como custodios de la fe, las órdenes del señor inquisidor general-añadÃa Hurtado de Mendoza.
—Además-seguÃa el primero,-el rey está directamente interesado en el asunto y hay que servir á su católica majestad como buenos vasallos.
—Verdaderamente: nuestro cargo nos impone tan tristes deberes — interrumpÃa el doctor Morejón, con gravedad no exenta de disgusto; — pero después de todo, yo soy aragonés antes que inquisidor; y como no se me oculta que en este asunto el pueblo y aun lo principal de la nobleza han hecho cau3a común con Antonio Pérez, temo que el tal decreto inquiete los ánimos y no nos sea su cumplimiento tan fácil como parece.
