Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Amaneció el dÃa 19 de diciembre.
Los habitantes de Zaragoza se entregaban tranquilamente a sus habituales ocupaciones.
Las campanas de la iglesia metropolitana y de todos los templos y. conventos de la ciudad convocaban a los fieles a llenar los deberes de la religión.
En las calles reinaba la misma tranquila animación que de costumbre, pues los ánimos se habÃan apaciguado bastante, pasados los primeros momentos de terror que la entrada de las tropas castellanas habÃa producido.
Sólo en algún que otro corrillo se comentaba, con más o menos suspicacia, la llegada del caballerizo del prÃncipe de Asturias con su séquito, verificada el dÃa anterior; pero, en general, este incidente más bien abrÃa los corazones a la esperanza que al temor.
Casi todos suponÃan que aquel nuevo emisario del rey traerÃa las últimas instrucciones para dejar establecida la concordia deseada.
¡ Ah! ¡Si hubieran podido penetrar el secreto encerrado en aquel misterioso pliego de que habÃa sido portador el caballerizo!
