Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —SÃ, señor; pero bueno va a ser el chasco que ha de llevarse, pues con nosotros vendrá un alguacil llamado AnchÃa, que es más astuto que una raposa.
—Vamos, vamos, pues. ¿ No os parece, doctor?
—SÃ, Mauricio tiene razón; ha llegado el momento crÃtico.
—Y tanto más, cuanto que Carranza ha recibido una provechosa lección del alguacil que os he nombrado y está dispuesto a prestar sus declaraciones en contra del hidalgo.
—¡Ah, bendito sea Dios! —exclamó don Luis—, que permite que se desvanezcan las sombras que envolvÃan este misterioso crimen.
Don Luis y el doctor se embozaron en sus capas, y seguidos de Mauricio, emprendieron el camino que conducÃa al palacio de la condesa.
Antes de llegar, Mauricio avisó a Colasillo.
Este no habÃa querido separarse de Carranza, temiendo que hiciese alguna de las suyas.
Seguido de algunos alguaciles, acompañó al doctor y a don Luis, y penetraron en la estancia de doña Beatriz, como recordarán nuestros lectores, en el momento en que don Rodrigo trataba de hacer valer sus derechos al condado.