La Guerra de las Galias
La Guerra de las Galias 1. No puede menos de abominarse la conducta observada por César con el Senado de Vannes. Estos pueblos no se habían sublevado; habían entregado rehenes; habían hecho promesa de mantenerse al margen de toda contienda; pero estaban en posesión de su libertad y de todos sus derechos. Habían dado, ciertamente, motivos a César para hacerles la guerra, pero no para violar el derecho de gentes ni para abusar de la victoria de manera tan atroz. Esta conducta no era justa y menos aún política, porque tales medios nunca conducen a nada práctico y sólo se consigue con ellos exasperar y sublevar a los pueblos. El castigo de algunos jefes es todo lo que autorizan la política y la justicia; el buen trato a los prisioneros es una de las reglas importantes que se deben observar. Cap. XVI.
2. La Bretaña, esta provincia tan grande y tan difícil, se sometió sin oponer una resistencia proporcionada a su poder.
