Cartas a Felice
Cartas a Felice Querida Felice, solo unas lÃneas por hoy, una postal te llegará de forma más segura, y además la cabeza me vuelve a arder. Contesto solo a tu pregunta principal: por supuesto que cuando acabe la guerra me organizaré de otra manera. Llegado ese momento me trasladaré a BerlÃn, pese a todos los temores que me inspira el futuro —propios de un funcionario como yo—, pues aquà ya no puedo más. Ahora bien, ¿qué clase de hombre es el que se trasladará, una vez llegado el momento? Visto desde mi actual situación interna, un hombre que, en el mejor de los casos, será capaz de trabajar para él durante una semana, y luego se encontrará definitivamente exhausto. ¡Qué noche la de hoy! ¡Qué dÃa! DeberÃa haberme marchado en 1912.
Mis más afectuosos saludos.
Franz
[Al dorso] Es ahora prácticamente cuando me he enterado de la existencia del Premio Fontane, leyendo los periódicos, anteriormente solo en una ocasión mi editor me habÃa vagamente prevenido. A Sternheim no le conozco ni en persona ni por sus escritos[204]. La metamorfosis ha aparecido en forma de libro, encuadernada tiene un bonito aspecto. Si quieres te la mandaré. ¿Las señas de Erna? ¿Llegó bien el paquete?
[Tarjeta postal. Sello: Praga, 26, XII, 15]