Cartas a Milena
Cartas a Milena 2.
[Fechada por Max Brod: 29 de julio de 1920]
Escrita en alemán; Brod reproduce la carta literalmente —salvo los numerosos subrayados de Milena—, y sin abreviar. En su respuesta a Milena, Brod habÃa pedido antes «que tratara al enfermo con más cuidado» («Franz Kafka. Una biografÃa»).
Me he quedado de piedra, no sabÃa que la enfermedad de Franz fuese tan grave, aquà estuvo realmente como rebosante de salud, no le oà toser ni una sola vez, estaba animado y alegre y dormÃa bien[187]. Me da usted las gracias, querido, querido Max, me da las gracias en lugar de llenarme de reproches porque debÃa estar con él hace tiempo, porque estoy aquà y sólo escribo cartas. Le ruego: se lo ruego, no piense que soy mala, que me lo tomo a la ligera. Estoy aquà hecha polvo, completamente desesperada (no se lo diga a Frank), y no sé qué hacer, qué partido tomar. Pero usted escribe que para Frank soy una ayuda, que le aporto algo, y eso, Max, eso es realmente la mayor felicidad. Frank viajará seguro a algún sitio[188] y yo lo haré todo para que asà sea, y si no es posible otra cosa iré yo misma a Praga en el otoño y le enviaremos fuera, verdad, y también espero que allà esté tranquilo y sereno, yo —¿tengo que decirlo?—, yo lo haré todo para que asà sea.