Cartas a Milena
Cartas a Milena Fue entonces cuando resolvió traducir algunas obras de Kafka, que ella conocía a través de su marido y por las que sentía admiración. Y fue también entonces cuando, con ocasión de esas traducciones y a los pocos meses de haber regresado ella a Viena, empezó la correspondencia entre ambos.
Kafka, que, aparte de su abundante correspondencia, llevaba dos años sin escribir nada nuevo, no pasaba a la sazón por su mejor momento. Hacía casi tres años que había roto definitivamente su segundo compromiso matrimonial con Felice Bauer, berlinesa y judía, con la que había mantenido una intensísima correspondencia durante cinco años. El motivo inmediato de la ruptura había sido el vómito de sangre que marcó definitivamente el inicio de la tuberculosis que acabaría con su vida siete años después. Un segundo intento de contraer matrimonio, esta vez con Julie Wohryzek, se había visto aplazado varias veces, en parte por la oposición de su padre, que veía en ese matrimonio un descenso de su hijo en la escala social, y en parte por falta de vivienda. Pero aún seguían prometidos cuando Kafka conoció a Milena Jesenská.
