Contemplacion
Contemplacion Muchas damas consideran burlonamente al vencedor, porque parece hinchado de vanidad y sin embargo no sabe cómo encajar los interminables apretones de manos, felicitaciones, reverencias y saludos desde lejos, mientras los vencidos se callan la boca y acarician ligeramente las crines de sus caballos, muchos de los cuales relinchan.
Finalmente, bajo un cielo entristecido, comienza a llover.