Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 
Hoy, por ejemplo, he cometido tres impertinencias, con un revisor, con uno de mis superiores, bueno, sólo han sido dos, pero me duelen como si fueran dolores de estómago. Cometidas por cualquiera habrÃan sido impertinencias, cuánto más cometidas por mÃ. Me salà de mis casillas, luché en el aire, en medio de la niebla, y lo más grave es que nadie notó que también con mis acompañantes cometÃ, tuve que cometer, la impertinencia como tal impertinencia, tuve que poner la cara adecuada, cargar con la responsabilidad; pero lo peor de todo fue que uno de mis conocidos ni siquiera tomó esa impertinencia como signo de carácter, sino como el carácter mismo, me hizo notar mi impertinencia y la admiró. ¿Por qué no me quedo dentro de mÃ? Ahora me digo, de todos modos: Mira, el mundo se deja golpear por ti, el revisor y mi superior se quedaron tranquilos cuando tú te fuiste, el segundo incluso te saludó. Pero eso no significa nada. No puedes conseguir nada si te abandonas, pero cuántas cosas dejas escapar además dentro de tu cÃrculo. A esas palabras respondo únicamente: También yo preferirÃa dejarme pegar dentro de mi cÃrculo que pegar fuera de él, pero ¿dónde diablos está ese cÃrculo? SÃ, durante una temporada he estado viéndolo en el suelo, como si estuviera allà marcado con cal, pero ahora anda flotando a mi alrededor, es más, ni siquiera flota.
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