Diarios & Carta al padre

Diarios & Carta al padre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Prudente como era su tío en todas las cosas, aconsejó a Karl que de momento no se comprometiera seriamente en nada. Que lo comprobara y lo mirara todo, pero sin dejarse atrapar. Los primeros días de un europeo en América eran comparables a un nacimiento, y aunque —para que Karl no sintiera temores innecesarios— era cierto que uno se acostumbraba más rápidamente que cuando se penetraba desde el más allá en el mundo de los hombres, no había que olvidar que el primer juicio era siempre inseguro y, por ello, no debía dejar que turbase quizá todos los juicios futuros, con cuya ayuda, al fin y al cabo, Karl tendría que continuar allí su vida. El tío había conocido a recién llegados que, por ejemplo, en lugar de observar aquellos buenos principios, se habían pasado días enteros en el balcón, mirando a la calle como ovejas extraviadas. ¡Eso sólo podía trastornarlos! Esa inactividad solitaria, fascinada por la atareada jornada de Nueva York, se podía permitir a alguien que viajase por placer, y tal vez incluso aconsejársela, aunque no sin reservas, pero para quien quisiera quedarse allí sería su perdición; era un caso en que se podía utilizar esa palabra sin temor, aunque fuera exage—





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker