Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Después de esos pasajes bien logrados de Richard y Samuel, bonito paseo solitario más allá del Hradschin y del Belvedere. En la Nerudagasse, una placa: «Anna Krizrová, costurera, formada en Francia en casa de la duquesa viuda Ahrenberg, nacida princesa Ahrenberg». Me detuve en el centro del primer patio del castillo y estuve mirando un ensayo de alarma de la guardia.
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A Max no le han gustado las últimas partes que he escrito, al menos en el sentido de que no se adaptan al conjunto, pero posiblemente también porque simplemente le parecen malas. Es muy probable, pues ya me aconsejó que no escribiera pasajes tan largos, según él esa forma de escribir produce un efecto gelatinoso.
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Para poder hablar con chicas jóvenes necesito que haya cerca de mí personas mayores. El ligero estorbo que produce su presencia me anima a la conversación, tengo la impresión de que baja el nivel de exigencia, todo lo que digo sin haberlo pensado antes puede que no valga para las chicas, pero siempre puede resultar adecuado para la persona mayor, de la que además puedo obtener abundante ayuda en caso necesario.
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