Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Biberpelz [La piel de castor[197]]. Comedia llena de lagunas, cada vez más floja, sin un momento de elevación. Falsas escenas del jefe de policÃa. Delicada actuación de la Lehmann, del Teatro Lessing. Cuando se agacha se le mete la falda entre los muslos. Tiene la mirada pensativa del pueblo, levanta las palmas de las manos y las pone una sobre otra a la izquierda de su cara, como para debilitar voluntariamente la fuerza de la voz que niega algo o lo afirma solemnemente. Actuación embrollada, tosca, de los demás. Insolencias del actor cómico contra la obra (desenvaina un viejo sable, confunde los sombreros). Mi frÃo desagrado. Me fui a casa, pero ya allà estuve también sentado admirándome de que tantas personas se tomen el trabajo de tanto ajetreo para una noche (gritan, roban, son robados, molestados, aplaudidos, ignorados) y de que en esta obra, si uno la mira con los ojos entrecerrados, se amontonen en desorden tantas voces humanas y exclamaciones. Chicas guapas. Una con una cara tersa, cutis sin interrupciones, mejillas redondeadas, pelo que nace muy arriba, ojos perdidos en esa tersura y un poco saltones. — Pasajes hermosos de la obra, en los que la Wolffen aparece simultáneamente como ladrona y como honesta amiga de la gente lista, progresista, democrática. Un Wehrhahn, como espectador, tendrÃa que sentirse realmente justificado. — Triste paralelismo de los cuatro actos. En el primero se roba, en el segundo es el juicio, y lo mismo en los actos tercero y cuarto.