Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Soy impuntual porque no siento el dolor de la espera. Espero como un buey. En efecto, cuando percibo un objetivo, aunque sea muy incierto, en mi existencia actual, soy tan vanidoso en mi debilidad que lo soporto todo de buen grado por ese objetivo que me he propuesto una vez. Si estuviera enamorado, qué no podría hacer. Cuánto tiempo no habré esperado, hace años, bajo las arcadas del Ring hasta que pasaba M.[212], aunque pasase con su amante. He llegado tarde a citas concertadas, en parte por negligencia y en parte por desconocimiento del dolor de la espera, pero en parte también para alcanzar nuevos objetivos más complicados, al tener que buscar de nuevo y con incertidumbre a las personas con las que me había citado, es decir, para tener también la posibilidad de esperar largo rato en la incertidumbre. Del simple hecho de que, de niño, la espera me producía un miedo grande y nervioso, podría inferirse que estaba destinado a algo mejor, pero he adivinado mi futuro.
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