Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 28.XII 1911. El tormento que me causa la fábrica. Por qué cedí cuando me obligaron a trabajar en ella por las tardes. Es cierto que nadie me obliga por la fuerza, pero mi padre me obliga con sus reproches; KarI, con su silencio, y mi sentimiento de culpa también. Yo no entiendo nada de la fábrica, y esta mañana, durante la inspección de la comisión, anduve por allí sin objetivo y como apaleado. Doy por imposible llegar a conocer todos los detalles del funcionamiento de la fábrica. Y si lo consiguiese a fuerza de andar preguntando y molestando interminablemente a todos los interesados, ¿qué se habría logrado? No sería capaz de hacer nada efectivo con ese saber, sólo soy apto para tareas de segunda a las que el buen sentido de mi jefe añade la sal y la apariencia de un buen rendimiento real. Pero con ese esfuerzo sin valor empleado en la fábrica me privaría, por otro lado, de la posibilidad de emplear para mí las pocas horas de la tarde, lo cual conduciría necesariamente al aniquilamiento total de mi existencia, que, aun sin eso, va reduciéndose cada vez más.
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Esta tarde, durante una salida, vi venir hacia mí o cruzarse en mi camino, a pocos pasos de distancia, a miembros puramente imaginarios de la comisión que me habían dado tanto miedo por la mañana.
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