Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre _______
Jueves, 27.IX 1911. Ayer, en la Wenzelsplatz, me crucé con dos chicas; posé demasiado tiempo la mirada en una, mientras precisamente la otra, como averigüé demasiado tarde, llevaba un abrigo suave, como de casa, de color pardo, amplio, un poco abierto por delante, y tenía un cuello delicado y una nariz delicada. Tenía el pelo bonito, de una belleza ya olvidada. — En el Belvedere, un viejo con los pantalones mal sujetos, colgantes. Silba; si lo miro, para; si aparto la vista, vuelve a empezar; acaba silbando aunque lo mire. — El botón grande, bello, cosido bellamente en la parte baja de la manga del vestido de una chica. También el vestido, que luce con garbo, flotante por encima de unas botas americanas. Qué pocas veces consigo yo crear belleza, y ese inadvertido botón y su ignorante costurera sí que lo consiguen. — La narradora de camino al Belvedere, cuyos vivaces ojos, con independencia de las palabras que en un determinado instante estuviera diciendo, divisaban satisfechos su historia hasta el final. — Potente giro a medias del cuello de una chica fuerte,
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