Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre El domingo, concierto de Max[322]. Mi manera de escuchar casi inconsciente. A partir de ahora ya no puedo aburrirme con la música. Ya no intento atravesar, como hacía antes inútilmente, el círculo impenetrable que se forma enseguida a mi alrededor con la música, también me guardo de saltarlo, cosa que bien podría hacer, simplemente permanezco tranquilo con mis pensamientos, que van desarrollándose y discurriendo en la estrechez sin que la perturbadora observación de mí mismo consiga penetrar en esa lenta aglomeración. — El bello «círculo mágico» (de Max[323]) que parece abrir el pecho de la cantante en algunos sitios. — Goethe, Trost im Schmerz [Consuelo en el dolor]. Todo lo dan los dioses infinitos a sus favoritos enteramente, las alegrías infinitas, los dolores infinitos, enteramente[324]. — Mi incapacidad luego en el Continental y más tarde en la calle frente a mi madre, frente a la señorita Taussig y frente a todos.
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