Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Por la mañana, de humor radiante, media hora en casa de Max.
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En el cuarto de al lado, mi madre está charlando con el matrimonio Lebenhart[329]. Hablan de insectos domésticos y de callos. (El señor Lebenhart tiene seis callos en cada dedo.) Fácilmente se ve que con esas conversaciones no se produce un auténtico progreso. Son informaciones que las dos partes olvidan y que ya en el momento mismo se hacen sin sentimiento de responsabilidad, distraídamente. Pero justo porque tales conversaciones no son imaginables sin cierto ensimismamiento muestran espacios vacíos que, por continuar con la comparación, sólo pueden ser llenados con reflexiones o, mejor, con sueños[330].
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25. III 1912. La escoba que barre la alfombra en el cuarto de al lado produce el mismo ruido que la cola de un vestido que se moviese a estirones.
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26. III 1912. No debo sobreestimar lo que he escrito, pues con ello se me vuelve inaccesible lo que he de escribir.
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