Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 22 de mayo [de 1912J. Ayer, noche maravillosa con Max. Cuando me amo a mí mismo, más todavía lo amo a él. Lucerna. Madame la Mort, de Rachilde. Sueño de una mañana de primavera[337]. La alegre gorda del palco. La descocada de nariz tosca, una cara empolvada de ceniza, unos hombros que se le salían del vestido, el cual, por cierto, no llevaba escote, una espalda que se agitaba a un lado y a otro, la sencilla blusa azul con lunares blancos, el guante de esgrima, visible en todo momento porque casi siempre dejaba reposar su mano derecha, ya del todo o sólo con las puntas de los dedos, sobre el muslo de su alegre madre, sentada a su lado. Las trenzas enroscadas sobre las orejas, la cinta de color azul claro, no demasiado limpia, sobre la nuca, el flequillo, en un mechón delgado pero compacto, rodeando la frente y sobresaliendo mucho por delante de ella. Su abrigo cálido, arrugado, ligero, que colgaba descuidadamente, de puro dúctil, cuando conversaba junto a la caja.
_______
23 [de mayo de 1912.]. Ayer: un hombre se cayó de su butaca detrás de nosotros, de puro aburrimiento. Comparación de Rachilde: los que se alegran del sol y exigen alegría de los otros son como borrachos que regresan de noche de una boda y fuerzan a quienes se encuentran a beber a la salud de la desconocida novia.
_______
Carta a Weltsch, ofreciéndole el tuteo.