Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Este mes, que podría haber aprovechado especialmente bien a causa de la ausencia de mi jefe, lo he desperdiciado haraganeando y durmiendo sin mucha justificación (envío del libro a Rowohlt, abscesos, visita de mi tío). Todavía esta tarde me he tendido tres horas en la cama sonando disculpas.
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4 de septiembre [de 1912]. Mi tío de Madrid. El corte de su chaqueta. El efecto de su cercanía. Los detalles de su naturaleza. — Su modo de atravesar flotando la entrada al dirigirse al retrete. En ese momento no responde a ninguna palabra que se le dirija. — Se vuelve más tierno cada día, si no se enjuicia el cambio paulatino, sino los instantes llamativos. —
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