Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 18 [de septiembre de 1912]. Las historias de ayer que Hubalek contó en la oficina[363]. El picapedrero que le mendigó, en la carretera comarcal, una rana; la sujetó bien fuerte por las patas y de un triple bocado se tragó primero la cabecita, luego el tronco y finalmente las patas. — El mejor método para matar gatos, que tienen siete vidas: se les aplasta el cuello entre una puerta cerrada y se tira del rabo. — Su aversión a los insectos. Una vez, por la noche, cuando estaba haciendo el servicio militar, sintió un escozor debajo de la nariz; dormido, llevó la mano hasta allí y aplastó algo. Pero aquel algo era una chinche y durante muchos días paseó por todas partes aquel fétido olor.
Cuatro personas comieron un asado de gato muy bien preparado, pero sólo tres sabían lo que comían. Tras la comida esas tres comenzaron a maullar, pero la cuarta no quería creerlo, no lo creyó hasta que le enseñaron la piel sanguinolenta; le faltó tiempo para salir corriendo a vomitarlo todo y estuvo gravemente enfermo dos semanas.