Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Al cumplir los treinta y cinco, el último año de su vida, frecuentó especialmente a un joven matrimonio de apellido Strong. Es seguro que para el señor Strong, que acababa de abrir con el dinero de su mujer una tienda de muebles, el trato con Blenkelt tenía varias ventajas, pues la mayor parte de los conocidos de éste era gente joven y casadera que antes o después tendrían que pensar en procurarse unos muebles nuevos y que, por simple costumbre, no desdeñaban en general, tampoco a este respecto, los consejos de Blenkelt. Los tengo bien sujetos por las riendas, solía decir Blenkelt.
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24 [de septiembre de 1912]. Mi hermana dijo: El piso (en la historia) es muy parecido al nuestro[373]. Yo dije: Pero ¿cómo?, entonces nuestro padre tendría que vivir en el retrete.
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