Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre PodrÃa responder de una vez a todas las preguntas de ese género diciendo: No tengo nada que arriesgar, cada dÃa y cada mÃnimo éxito son un regalo, todo lo que haga será para bien. Pero también puedo responder con más exactitud. En mi condición de jurista austriaco, cosa que, hablando en serio, no soy en absoluto, no tengo perspectivas que me puedan servir; lo mejor que a este respecto podrÃa conseguir para mà ya lo tengo con mi empleo, y sin embargo no puedo utilizarlo. Por lo demás, en el caso, completamente improbable, de que quisiera sacar algún provecho de mi formación jurÃdica, sólo entrarÃan en consideración dos ciudades: Praga, de la que tengo que irme, y Viena, a la que odio y en la que inevitablemente serÃa desdichado, pues ya irÃa allà con la profunda convicción de que habrÃa de serlo. Asà que he de salir de Austria y, puesto que no tengo talento para los idiomas y sólo a duras penas puedo realizar un trabajo fÃsico o comercial, irme a Alemania, al menos al principio, y dentro de Alemania, a BerlÃn, ciudad donde tengo más posibilidades de mantenerme[388]. Allà el periodismo serÃa el modo mejor y más fácil de aprovechar mis capacidades de escritor y de encontrar un salario adecuado a mis necesidades. Lo que no puedo decir ahora, ni con la más mÃnima seguridad, es que, además de eso, vaya a ser capaz de realizar un trabajo inspirado. Pero lo que sà creo saber con certeza es que de esa situación de independencia y libertad en que estaré en BerlÃn (por muy mÃsera que sea en lo demás) sacaré el único sentimiento de dicha de que aún soy ahora capaz.