Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 30 [de julio de 1917]. La señorita Kanitz[672]. Coqueterías que no son secundadas por su naturaleza. El abrir y cerrar, estirar, sacar, hacer mohines con los labios, como si fueran modelados invisiblemente por los dedos de la mano. Los movimientos bruscos, sin duda nerviosos, pero disciplinados, siempre sorprendentes, por ejemplo al arreglar la falda sobre sus rodillas, al variar su forma de estar sentada. La conversación, de pocas palabras, pocos pensamientos, sin ningún apoyo en los demás, mantenida principalmente con giros de la cabeza, juego de las manos, pausas variadas, vivacidad de la mirada, si es necesario apretando sus pequeños puños.
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Cabalgad, dijo el comandante.
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Se evadió de sus círculos. Lo envolvió la niebla. Un claro circular en el bosque. El ave fénix en la maleza. Una mano haciendo constantemente la señal de la cruz sobre una cara invisible. Lluvia fría, eterna, un canto desigual, como salido de un pecho que respira.
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