Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre A. Te he visto bastante a menudo en reuniones de sociedad. Y en nuestras reuniones lo que a la postre importa es siempre el consejo. Sobre eso sà estaremos de acuerdo. Cualquiera que sea la naturaleza de la reunión, tanto si nos reunimos para representar una obra de teatro como para tomar el té o convocar espÃritus o ayudar a los pobres, lo que importa es siempre el consejo. ¡Cuánta gente sin consejo! Y más de la que parece, pues quienes dan consejo en esas reuniones lo dan sólo de boca, pero de corazón ellos mismos también necesitan consejo. Siempre encuentran un doble entre quienes buscan consejo y es en él en quien ponen sus miras. Pero es ese doble el que se va más insatisfecho, asqueado, y arrastra tras de sà al consejero a otras reuniones y al mismo juego.
B— ¿Eso es lo que ocurre?
A. Seguro, y tú lo sabes. No es tampoco ningún mérito, todo el mundo lo sabe, por eso su súplica es tanto más urgente.
_______
5 [de agosto de 1917]. Por la tarde en Radesowitz con Oskar[680]. Triste, débil, esforzado a menudo en retener al menos la cuestión central.
_______
A. Buenos dÃas.
B. ¿Tú no has estado aquà ya una vez?
A. ¿Me reconoces? Asombroso.