Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 2 [de febrero de 1922]. Lucha, por la mañana, en el camino de Tannenstein[743], lucha mientras miraba la competición de saltos de esquí. El pequeño, alegre B.[744], quien a pesar de toda su inocencia se encuentra de alguna manera a la sombra de mis fantasmas, al menos a mis ojos, especialmente su pierna adelantada dentro del calcetín gris enrollado, su mirada que vaga de un lado para otro sin rumbo, sus palabras sin objetivo. Se me ocurre la idea —pero ya esto resulta artificioso— de que al anochecer quiso acompañarme a casa.
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Si yo aprendiese un oficio manual, la «lucha» sería probablemente terrible.
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La supremacía de lo negativo, alcanzada mediante la «lucha», hace inminente la decisión entre locura y seguridad.
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Dicha de estar en compañía de seres humanos.
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3 [de febrero de 1922]. Insomne, casi del todo; torturado por sueños, como si los hubieran grabado en mí a arañazos, en un material refractario.
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