Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 12.VI 1923. Los últimos tiempos, innumerables, casi ininterrumpidos. Bergmann, Dobrichowitz, M., P.[785], paseos, noches, días, incapaz de nada, excepto de dolores.
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Y sin embargo. Nada de «sin embargo», por muy angustiada y tensa que tú, Krizanowskaja[786], me mires desde la tarjeta postal que tengo delante de mí.
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Cada vez más angustiado cuando escribo. Es comprensible. Cada palabra, volteada en la mano de los espíritus —ese giro de su mano es el movimiento característico de ellos— se convierte en lanza dirigida contra el que habla. Muy especialmente una observación como ésta. Y así hasta el infinito. El único consuelo sería: ocurre, quieras o no. Y lo que tú quieres sólo proporciona una ayuda imperceptiblemente pequeña. Más que consuelo es esto: también tú tienes armas[787].