Diarios & Carta al padre

Diarios & Carta al padre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En Pilsen sube una chica, la futura Alice Rehberger[803]. Durante el viaje, unas etiquetas verdes que se pegan en las ventanas indican al camarero que el viajero ha pedido café. Pero no hace falta la etiqueta para tomarlo y también lo sirven aunque no se haya puesto. Al principio no puedo ver a la chica porque está sentada a mi lado. Primer hecho en común: su sombrero empaquetado va a parar encima de Max. Los sombreros entran con dificultad por las puertas del vagón y salen fácilmente por las grandes ventanas. Max destruye probablemente la posibilidad de una futura descripción, pues, como hombre casado que es, tiene que decir algo para neutralizar el peligro, y además de callarse lo importante, subraya lo didáctico y lo afea un poco. — «Impecable, ha salido disparado con una aceleración de cero coma cinco, a toda velocidad», la niña mimada de la oficina, opiniones sobre los militares, bromas en la oficina (cambio de sombreros en la oficina, los croissants clavados), nuestra broma sobre la postal que ella escribirá en Munich, y que nosotros enviaremos a su oficina desde Zúrich, en la que pondrá: «Por desgracia ha sucedido lo que se veía venir… tren equivocado… ahora en Zúrich… dos días de viaje perdidos». Cómo se divierte. Pero espera de nosotros, como caballeros, que no añadamos nada por nuestra cuenta. Automóvil en Munich. Lluvia, recorrido rápido (veinte minutos). Como si mirásemos a la calle por el ventanuco de un sótano; el guía va nombrando las invisibles atracciones turísticas, los neumáticos chirrían sobre el asfalto mojado como el aparato del cinematógrafo; lo más claro: las ventanas sin cortinas del Vier Jahreszeiten[804], el reflejo de las farolas en el asfalto como en un río


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker