Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 24 [de octubre de 1911]. Mi madre trabaja todo el dÃa, está alegre y triste según vayan las cosas, sin reclamar lo más mÃnimo en razón de su propia situación, su voz es clara, demasiado alta para las conversaciones habituales, pero benéfica cuando uno está triste y de repente la oye por primera vez después de un tiempo. Hace bastante tiempo que me quejo de que siempre estoy enfermo pero no tengo nunca una enfermedad concreta que me fuerce a guardar cama. Este deseo mÃo sin duda se deriva en su mayor parte de que conozco la capacidad de consolar que tiene mi madre cuando, por ejemplo, viene de la iluminada sala de estar a la penumbra de la habitación del enfermo, o cuando al atardecer, a la hora en que el dÃa empieza a convertirse uniformemente en noche, vuelve de la tienda y con sus cuidados y rápidas disposiciones hace que vuelva a empezar el dÃa ya tardÃo y anima al enfermo a ayudarla a lograrlo. Me gustarÃa volver a sentir eso, porque asà estarÃa débil y por lo tanto convencido de la conveniencia de todo lo que mi madre hiciese, y podrÃa tener alegrÃas infantiles con la capacidad de goce, más clara, de la edad adulta. Ayer se me ocurrió que si no siempre he querido a mi madre tanto como se merecÃa y como yo soy capaz de querer, es sólo porque me lo ha impedido la lengua alemana. La madre judÃa no es una Mutter, llamarla Mutter la vuelve un poco rara (no para ella misma, pues estamos en Alemania); damos a una mujer judÃa el nombre de madre alemana pero olvidamos la contradicción que hay en ello y que penetra tanto más profundamente dentro de nuestro sentir, pues para los judÃos la palabra Mutter es especialmente alemana, contiene inconscientemente, junto al brillo cristiano, también la frialdad cristiana, por ello la mujer judÃa a la que se llama Mutter se vuelve no sólo rara, sino también ajena. Mama serÃa un nombre mejor si detrás de él no se imaginase uno Mutter. Creo que lo único que todavÃa mantiene a la familia judÃa son los recuerdos del gueto, pues tampoco la palabra Vater designa ni de lejos al padre judÃo.