El Proceso
El Proceso ¡Eso no me puede tranquilizar! gritó el tÃo. Josef, querido Josef, piensa en ti, en tus parientes, en nuestro buen nombre. Hasta ahora has sido nuestro orgullo, no puedes convertirte en nuestra vergüenza. Tu actitud y miró a K con la cabeza ligeramente inclinada, tu actitud no me gusta, asà no se comporta ningún acusado inocente que aún posee fuerzas. Dime en seguida de qué se trata para que pueda ayudarte. ¿Acaso se trata del banco?
No dijo K, y se levantó. Hablas demasiado alto, querido tÃo, el empleado está seguramente detrás de la puerta y oye todo lo que decimos. Esto es muy desagradable para mÃ. Es mejor que nos vayamos. Contestaré a todas tus preguntas lo mejor que pueda. Sé muy bien que soy responsable ante la familia.