El Proceso
El Proceso No dijo el hombre de la ventana, arrojó el libro sobre una mesita y se levantó. No puede irse, usted está detenido.
Asà parece dijo K[5]. ¿Y por qué? preguntó a continuación.
No estamos autorizados a decÃrselo. Regrese a su habitación y espere allÃ. El proceso se acaba de iniciar y usted conocerá todo en el momento oportuno. Me excedo en mis funciones cuando le hablo con tanta amabilidad. Pero espero que no me oiga nadie excepto Franz, y él también se ha comportado amablemente con usted, infringiendo todos los reglamentos. Si sigue teniendo tanta suerte como la que ha tenido con el nombramiento de sus vigilantes, entonces puede ser optimista.
K se quiso sentar, pero ahora comprobó que en toda la habitación no habÃa ni un solo sitio en el que tomar asiento, excepto el sillón junto a la ventana.
Ya verá que todo lo que le hemos dicho es verdad dijo Franz, que se acercó con el otro hombre hasta donde estaba K. El compañero de Franz le superaba en altura y le dio unas palmadas en el hombro. Ambos examinaron la camisa del pijama de K y dijeron que se pusiera otra peor, que ellos guardarÃan ésa, asà como el resto de su ropa, y que si el asunto resultaba bien, entonces le devolverÃan lo que habÃan tomado.
