La Condena

La Condena

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Georg prefería escribirle estas cosas en vez de confesarle que él mismo estaba comprometido, desde hacía algunos meses, con la señorita Frieda Brandenfeld, una joven de familia acomodada. A menudo hablaba de su amigo con su novia y de la curiosa relación epistolar que los unía.

—Entonces, no vendrá a nuestro casamiento —decía ella—, y, sin embargo, yo tengo el derecho de conocer a todos tus amigos.

—No quiero importunarlo —contestaba Georg—; entiéndeme bien, él probablemente vendría, por lo menos así creo; pero se sentiría obligado e incómodo, tal vez me tendría envidia, y ciertamente se sentiría descontento e incapaz de hacer nada para mitigar su descontento, y luego debería retornar solo a Rusia. Solo; ¿comprendes lo que eso significa?

—Sí, pero ¿no se enterará por otros medios de nuestra boda?

—No puedo impedirlo; pero, considerando la vida que hace, es improbable.

—Si tenías semejantes amigos, Georg, no debiste comprometerte conmigo.

—Bueno, la culpa de eso es tan tuya como mía; pero ahora no quisiera por nada cambiar la decisión.

Y cuando ella, respirando agitadamente bajo sus besos, agregó:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker