Un médico rural
Un médico rural Justamente esa vez me pareció ver al mismo Emperador asomado a una de las ventanas del palacio; casi nunca llega hasta las habitaciones exteriores, y vive siempre en el jardÃn más interno del palacio; pero en esta ocasión le vi, o por lo menos me pareció verle, ante una de las ventanas, contemplando cabizbajo lo que ocurrÃa ante su castillo.
—¿En qué terminará esto? —nos preguntamos todos—. ¿Hasta cuándo soportaremos esta carga y este tormento? El palacio imperial ha atraÃdo a los nómadas, pero no sabe qué hacer para repelerlos. El portal permanece cerrado; los guardias, que antes solÃan entrar y salir marchando festivamente, están ahora siempre encerrados detrás de las rejas de las ventanas. La salvación de la patria sólo depende de nosotros, artesanos y comerciantes; pero no estamos preparados para semejante empresa; tampoco nos hemos jactado nunca de ser capaces de cumplirla. Hay algún malentendido; y ese malentendido será nuestra ruina.