Correspondencia
Correspondencia Le hago entrega, muy respetable amigo, de los dos escritos adjuntos para que los use como estime oportuno [Sobre los volcanes de la Luna y Sobre la ilegitimidad de la reimpresión clandestina]. En algún momento me gustaría saber no solamente lo que el público encuentre digno de aprobación en los mismos, sino también lo que considera deseable. Pues en tales trabajos he pensado a fondo mi tema, en cada caso, pero en la exposición tengo que luchar constantemente con una cierta tendencia a la morosidad; o por así decir, me siento tan abrumado por la cantidad de cosas que se implican en un desarrollo completo, que, sobre haber excluido algo necesario, parece que falta la perfección de la idea que tengo en mi poder. Entonces uno se entiende desde luego, incluso bastante, pero [lo escrito] se convierte en algo no comprensible ni suficientemente satisfactorio para los demás. En esta circunstancia la observación de un amigo agudo y leal puede ser útil. También quisiera saber alguna vez cuáles son las cuestiones que el público querría ver resueltas. La próxima vez me detendré en dos campos distintos de lo tratado hasta ahora para sondear un tanto las preferencias del común de las gentes. Puesto que estoy dándole vueltas a ideas constantemente, no me falta reserva pero si razones concretas para elegir, y desde luego tiempo para dedicarme a tareas intermitentes, ya que estoy ocupado con un proyecto bastante amplio que desearía haber terminado antes de que se me eche encima la impotencia de la edad.